LA HORA DEL VAMPIRO

Fui muy feliz con él en el jardín salvaje. Él modelaba mi cuerpo a su capricho con aquellas manos que fueron fuertes, y aunque su amor no era como el de los hombres que viven en el mundo, mi goce fue y vino una y otra vez, como las olas, mientras sus dientes penetraban en mi carne y yo sentía que algo precioso pasaba de mi cuerpo al suyo, pero que enseguida me era devuelto de un modo espiritual. La última cima que alcancé fue tan alta que me despeñé: me desvanecí entre sus brazos. Sentí cómo me deslizaba hacia la nada y creí que iba a morir, y no me importó.

Pilar Pedraza, La pequeña pasión.

El amor que pueden ofrecer los vampiros son una de las más sublimes muestras de entrega. No sé porqué, ejercen sobre las mujeres una atracción infinita, definitiva. Tal vez porque la sangre de la mujer, perdida sin la fecunda presencia del principio masculino, pasa a ser vital flujo de vida para el hombre gallardo y sin vida que sin ella no sería.
Sangre, amor, entrega…la hora del vampiro. Pasión, en el más puro estado. Flujo de vida.

Anuncios

Acerca de anntares

Tierra antigua pero vital, el Pirineo encierra tesoros vivos. Descubrámoslos.
Esta entrada fue publicada en Hombres. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s