PRESENCIA

Nada puede sustituir una presencia. Ni la más intensa de las relaciones soporta un tiempo largo sin tocar, sin ver, sin sentir la cercanía del amado. Un paisaje: tarde o temprano, lo sabemos, regresaremos a él. Tal vez se tarden años, tal vez toda una vida: pero volveremos, una y otra vez, a los contornos amados, al tacto de una ladera musgosa, a la humedad del manantial del cual bebimos una vez, y que nos sació físicamente, pero que ya por siempre nos dejó el anhelo, infinito, de la fuente que nos dió vida.
Volveremos, una y otra vez, al lugar.

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Acerca de anntares

Tierra antigua pero vital, el Pirineo encierra tesoros vivos. Descubrámoslos.
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