LA MEMORIA DEL OLVIDO

¿Quedará algo de amor después de nuestra muerte? ¿Algo de nosotros pervivirá cerca del amado? No lo sé. Presiento, de todas formas, un vacío extraño cuando pienso en ello. Una carencia, una angustia honda, sorda, que me dice que no, que nada quedará, que nos desvaneceremos en la nada, en el olvido eterno. Y que nada persistirá de nuestra esencia. Acaso una prenda con nuestro perfume guarde más de nosotros que la memoria del olvido.

Tal vez alguien más piense en nosotros. Pero no lo sabremos jamás. O tal vez en el último momento se alcance la comprensión eterna de las cosas, de los seres. Por siempre.

Tal vez alguien oculto llore nuestra ausencia. Hermoso, sublime, pero también trágico, descarnado. Un olvido sin recuerdo. Como yo te lloraré cuando te mueras, y tú no lo sabrás jamás.

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Acerca de anntares

Tierra antigua pero vital, el Pirineo encierra tesoros vivos. Descubrámoslos.
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