POSTRES PARA EL FARAON

La gran parte de los pobladores del Antiguo Egipto eran personas de modesta economía: agricultores, en su mayoría, que vivían de lo que cultivaban y de los productos que obtenían de la cría de algunos animales.
Las clases medias y las altas gozaban de un mayor refinamiento. Y acabar la comida con un postre es, sin duda, un lujo.
Recordamos aquellos fines de fiesta: además de las frutas, que ya hemos comentado, tenemos la repostería, elaborada con las harinas obtenidas de la molienda de cereales como el trigo, la cebada y otras semillas. Con estas bases se fabricaban pasteles de higos, de frutos secos, normalmente aderezados con miel. Pasas, higos secos, dátiles, todo ello enriquecía esta repostería milenaria.
Los artesanos pasteleros podían mostrar su habilidad realizando algunas especialidades dignas de un faraón: lotos marinados en miel blanca, papiros dibujados en una masa coloreada…dulce memoria de un tiempo que fue.

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