HECHIZOS CONTRA LOS RAYOS

CAM00491En la alta montaña es usual que caigan rayos. El cielo y la tierra están muy juntos y a veces se enfadan: sus peleas son terribles, aunque siempre se reconcilian. Sin embargo, tales desavenencias conllevan efectos secundarios, por eso el ser humano se ha intentado proteger desde tiempos ancestrales de tales desmanes.

Un manojo de ruda y una rama de olivo atados en la puerta de la casa y en las ventanas prevendrán la caída del rayo.

En Pont de Suert, un buen ramo de olivo bendecido el Domingo de Ramos se vale por sí solo para este menester.

En el Pallars, es el rosal silvestre el que se encarga de guarecernos.

Las piedras pulimentadas o “pedres de llamp” se colocan debajo del tejado. Si cae un rayo, entrará siete varas en la tierra y cada año ascenderá una; así que siete años después de caído debemos estar atentos porque saldrá a ras de tierra.

Las más modernas hachas de acero también tienen su uso mágico. Se colocan cuando hay tormenta con el filo hacia arriba, o si tenéis dos, en forma de cruz. Si cae un rayo, allí irá a parar.

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