Raimon de Castelnau

laurel-buenaFue un perfecto cátaro nacido en Occitania que sufrió la persecución de la cruzada contra los albigenses, viéndose obligado a marchar de su tierra para llegar, recorriendo el Camino dels Bons Homes, hasta Lleida, las Tierras del Ebro y finalmente recalar en La Granadella, donde acabó sus días. Como todo el catarismo en Catalunya, Raimond es también un gran desconocido. Pero desde aquí colaboraremos a que su memoria reviva, como el laurel de Guillem Bélibaste.

Raimond nació en la villa occitana de Castèlnòu d´Arry (en francés, Castelnaudary), en la comarca de l´Aude. Su padre fue un agricultor dedicado al cultivo de viñedos, de los cuales poseía numerosas hectáreas, y fue hombre de gran fortuna pues se dedicó al comercio de la vid y de sus productos. Fue seguidor del perfecto cátaro Pierre Authié, con el cual compartía jornadas de prédica y doctrina. La madre de Raimond encabezada un grupo de mujeres dedicadas a profesar el catarismo. Ambos, tanto el padre como la madre de Raimond, llamaron la atención de la Inquisición, que los interrogó en diversas ocasiones.

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Eran tiempos difíciles para la doctrina cátara, en ese momento de recuperación después de las primeras cruzadas y el acoso final por parte de los ejércitos católicos. En este interludio, algunos prohombres adinerados se dedicaron a recomprar tierras que habían sido conquistadas por los cruzados, utilizando tanto parte de su fortuna personal como realizando recaudaciones por los pueblos vecinos, aspecto que en la zona de Castèlnòu d´Arry llevaron a cabo activamente el padre de Raimond y Pierre Authier.

Cuando la persecución contra el catarismo se recrudeció, el padre de Raimond le encargó a su hijo que se hiciera cargo de la fortuna cátara, rogándole que la ocultara. Raimond, acompañado de un primo suyo, partieron a realizar tal misión, predicando la fe cátara de manera oculta durante el camino.

Finalmente, el padre de Raimond fue apresado por la Inquisición, interrogado y torturado hasta la muerte.

aRaimond era hombre de libros. Por las informaciones que podemos entresacar de diversas fuentes bibliográficas, era un varón de unos cuarenta años, de tez roja y pelo canoso. Era grande y maduro. Hablaba la lengua de Toulouse. En una ocasión,  les dijo a los pastores de Montaillou que estaba triste porque había dejado los libros en Castelsarrasin.

El tema de los libros de Raimond es inquietante. Se hace referencia a un libro Cátaro escrito por el Santo Padre Del Alto cielo.

Un cura de Gascogne conocido de Pierre Maury tenía un libro también de cierta significancia.

Como vemos, el tema de los libros sagrados cátaros es muy importante, y parece ser el núcleo de ese tesoro cátaro que, además de monetario, es cultural.

Raimond de Castelnau estuvo en la corte de Castellbò una vez la presión de los ejércitos cruzados se hizo insostenible y la persecución a los cátaros cobró tintes de exterminio en el lado francés. En esa corte pirenaica de la parte catalana de la cordillera, Raimon dirigió espiritualmente un grupo de creyentes y fue allí donde conoció a Guillem Belibaste. El grupo cátaro decidió, por su seguridad, dejar atrás las estribaciones pirenaicas y bajar al sur, a las nuevas tierras conquistadas por la Corona de Aragón a los sarracenos. Es así como iniciaron su viaje hacia Lleida y se instalaron en la capital del Segrià así como en algunos pueblos adyacentes como Juncosa. El periplo de Raimon lo llevó de Lleida a Flix y La Granadella, en donde se estableció a causa de su ya precaria salud.

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